Dejarse extasiar por la atmósfera tranquila y relajante en la terraza que se asoma sobre el borde del canal, es la cosa más natural que pueda suceder, colores, sombras, perfumas y la brisa que mueve suavemente el agua son recuerdos de lugares que no lo abandonará nunca, como el primer amor.

Estamos seguros que en cuanto tendrán ocasión, regresarán, tal vez en ayunas para que nada se les escape a una nueva degustación.